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Nueva York-Valencia: la ciencia suma fuerzas para un traslado seguro de las obras de Sorolla

El anuncio del traslado a Valencia de más de doscientas obras de Joaquín Sorolla procedentes de la Hispanic Society of America de Nueva York representa un acontecimiento cultural de primera magnitud.

El anuncio del traslado a Valencia de más de doscientas obras de Joaquín Sorolla procedentes de la Hispanic Society of America de Nueva York representa un acontecimiento cultural de primera magnitud. Estas valiosas pinturas cruzarán el Atlántico para formar parte de una exposición de larga duración en el Museu de la Ciutat, hasta que quede acondicionado el Palacio de las Comunicaciones, destino final de las obras.

Tras la expectación por contemplar de nuevo el legado pictórico del maestro en su tierra natal, se despliega una fascinante ingeniería de conservación preventiva para garantizar que cada lienzo complete el viaje intacto.

Lecciones de la historia y la ayuda de plantas aromáticas

La protección del arte en viajes oceánicos cuenta con antecedentes remotos muy sugerentes. En el siglo XVI, los comerciantes de la Carrera de Indias idearon procedimientos para transportar pinturas y esculturas hasta los puertos americanos.

Para mitigar los riesgos de la navegación ultramarina, las obras se embalaban en cajas de madera protegidas interiormente con mantas de arpillera y estopa.

Además, en las húmedas bodegas de los galeones se empleaban plantas aromáticas biocidas como el orégano, el romero y el espliego para repeler insectos y microorganismos. Al mismo tiempo, los contenedores se sellaban exteriormente con telas enceradas o impregnadas de brea para resguardar las piezas del ambiente marino. Estos pioneros remedios sentaron las bases de la moderna conservación preventiva que aplicamos hoy.

En la actualidad, la ciencia de la conservación se rige por criterios mucho más exigentes. Precedentes críticos como el del Guernica de Picasso demostraron los severos peligros de las itinerancias continuas, donde el repetido desclavado del bastidor y enrollado del lienzo acabó generando una densa red de craquelados y pérdidas de estrato pictórico. Los informes técnicos del Museo Reina Sofía concluyeron que someter el lienzo a nuevos desplazamientos implicaría un riesgo inaceptable de nuevos daños que desaconseja rotundamente su movilidad. La lección fue clara: la integridad física del bien cultural debe prevalecer siempre sobre el interés expositivo.

Este mismo principio de prudencia explicaría por qué en el actual traslado de la colección Sorolla se han excluido los catorce monumentales paneles de Visión de España. Aunque estas enormes telas ya viajaron por nuestro país entre 2007 y 2010 para su restauración y exposición, la física de materiales enseña que el gran formato sufre un estrés mecánico extraordinario durante su desmontaje, manipulación y transporte.

Microclimas portátiles

Para las doscientas obras de formato transportable que sí viajarán a Valencia, el método de embalaje sigue estándares técnicos internacionales ampliamente consensuados. Estas exigencias coinciden de manera exacta con las prescripciones fijadas en los pliegos de condiciones de la licitación. De acuerdo con esta normativa, las obras viajarán dentro de cajas construidas con madera certificada y revestidas con espumas sintéticas aislantes.

Todos los materiales o coberturas en contacto directo con las pinturas deben ser neutros, químicamente estables, no abrasivos y resistentes a la rotura. El objetivo prioritario consiste en garantizar una absoluta estabilidad de las condiciones ambientales durante todo el recorrido. Para ello, la temperatura debe situarse entre 18 y 22 °C, mientras que la humedad relativa debe mantenerse entre el 45 % y el 55 %, con variaciones mínimas, especialmente durante las estancias en los almacenes aeroportuarios y las bodegas de carga.

También es esencial respetar un periodo de aclimatación de entre 12 y 24 horas antes de abrir las cajas en el museo de destino. Este tiempo permite que las obras se adapten gradualmente a las condiciones del nuevo entorno y evita la formación de condensación sobre las pinturas.

Cómo se atenúa el movimiento durante el transporte

Más allá de los cambios ambientales, el mayor peligro mecánico durante el trayecto son las vibraciones continuas de los vehículos. La oscilación constante del transporte por carretera puede hacer que la tela del cuadro entre en balanceo repetido. Este esfuerzo mecánico continuado sobre la estructura del lienzo termina provocando microfisuras en las delicadas capas de pintura.

Para neutralizar este fenómeno, el transporte terrestre se realiza exclusivamente en camiones especializados con suspensión neumática y control climático. Desde hace varias décadas, los especialistas aconsejan instalar un panel trasero que genera una pequeña cámara de aire tras la tela. Esta sencilla pero eficaz solución amortigua el movimiento del lienzo y frena su desgaste mecánico durante el viaje.

La custodia experta: ¿quién es el ‘correo de arte’?

A pesar de la alta tecnología empleada, la máxima seguridad del traslado descansa en la vigilancia presencial del correo de arte. Este especialista en conservación y restauración viaja en representación de la institución prestamista con plena potestad técnica, de modo que su autoridad le permite supervisar cada maniobra e incluso detener la operación si detecta el menor indicio de riesgo.

La labor del correo de arte abarca la inspección directa del embalaje, el seguimiento en las terminales de carga, la logística terrestre y el montaje final. Para llevar a cabo este control con la máxima precisión, la herramienta documental clave es el informe de condición (condition report). Este documento técnico, apoyado en mapas de daños y fotografías de alta resolución, registrará el estado exacto de cada Sorolla antes de ser embalado.

Tras el desembalaje en Valencia, el correo y los técnicos locales examinarán minuciosamente cada lienzo y firmarán conjuntamente el informe, que certifica formalmente que la obra no ha sufrido la menor alteración durante su travesía. La vigilancia técnica no termina con el montaje, sino que se mantiene activa mediante inspecciones periódicas durante toda la exposición.

Con todo, los preparativos para el regreso de Sorolla a Valencia muestran la madurez de la conservación preventiva contemporánea, que integra la investigación histórica, la regulación del patrimonio público y la avanzada ingeniería de materiales. Y gracias a esta alianza científica, la luz del maestro mediterráneo volverá a disfrutarse en su tierra con las máximas garantías de seguridad.

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Antoni Colomina Subiela no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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